Lunes 19 de junio de 2017, 07:30

Nuevo arrebato, modalidad que no se detiene en Junín

Uno de los delitos que se repite con mayor frecuencia es el comúnmente conocido como arrebato. Una modalidad que no necesita de “inteligencia previa” ya que actúan “al azar”.

Por lo general, los delincuentes se manejan en pareja, se trasladan en moto, eligen calles poco transitadas, si la  iluminación es escasa, mejor, y preferentemente lejos de cámaras de seguridad.

Suelen llevar prendas oscuras aunque no resultaría extraño ver cómo se visten al estilo “cebolla”. Para evitar ser identificados se quitan un buzo o una campera.

Pocos ocultan el rostro aprovechando la sorpresa, temor o indignación de las víctimas. Ya no les importa –como años atrás-, si  un hombre o mujer, menor, joven o adulto se transforman en presa. Siempre encontrarán algo para robar.

Se cometen en segundos y los autores, que generalmente se movilizan en moto, recorren en pareja las calles si es posible con poca iluminación y alejadas de cámaras de seguridad “a la pesca” de una víctima y ya no seleccionan mujeres mayores exclusivamente.

Si delinquen sin armas, apenas será un hurto y en caso de ser atrapados, saben que se demora más la víctima en denunciarlos que ellos en recuperar la libertad.

Con algunos de esos aditamentos fue que a última hora de la tarde del domingo, en inmediaciones de las calles Lavalle y Javier Muñiz, dos sujetos que se movilizaban en una moto de baja cilindrada, oscura y desarmada, interceptaron a una joven de 24 años, Lucía Rosales, para robarle un teléfono celular.

Acudió al llamado efectuado al 911, un móvil del Comando Patrullas que poco pudo hacer más que alertar a las unidades que circulan por la ciudad para intentar ubicarlos.

Mientras tanto, la mujer se dirigió a sede de Seccional Primera a radicar la denuncia.