Sábado 15 de febrero de 2014, 06:00

La historia pudo ser distinta

Hoy se encuentra el gobierno ante la necesidad imperiosa de mantener y recuperar reservas. Se han ido los dólares y parece difícil que vuelvan. En tanto, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, manifestó en una definición poco consistente desde lo técnico que las reservas tienen un carácter estacional, cuestión rara, ya que en los últimos años no se vio esa estacionalidad.

Pero sostuvo que esto es así, dado que en los meses de marzo hasta julio se produce el ingreso de los dólares que se liquidan de las exportaciones granarias.

De esto se desprenden dos cuestiones, la primera es que un gobierno que reconoce que la posibilidad de la generación de divisas es producto de las exportaciones agropecuarias y ha estado desde el 2008 en adelante empecinado en atacar y complicar a este sector con resoluciones impositivas y comerciales que han llevado a una merma en la producción granaria, parece ser absolutamente incoherente en su accionar. La lógica política indica todo lo contrario.

Si se tiene un sector que en el plazo de un año o de 6 meses puede equilibrar y proveer el nivel de divisas necesarias para balancear la pésima política energética que lleva al país a un gasto de 13.000 millones de dólares de importación, éste debe ser apoyado.

Segunda cuestión: "La historia pudo ser distinta, ya que la producción granaria es de rápida respuesta lo que significa que una política adecuada en este sector nos hubiera llevado a no pasar estas penurias, y como ejemplo podemos hablar del trigo.

Las medidas tomadas por la Secretaría de Comercio Interior en estos últimos años sirvieron para desalentar la siembra y llevar el precio del pan a 25 pesos, la última cosecha de trigo fue de nueve millones de toneladas y la exportación autorizada hasta la fecha fue de solamente 500.000 toneladas, en términos de ingreso de divisas nada.

Ahora, si la cosecha de trigo hubiese sido de 15 millones de toneladas, el saldo exportable sería de 9 millones de toneladas cuya venta y liquidación se da en un 80 % entre los meses de diciembre y marzo, y esto hubiera permitido una rápida recuperación de reservas por parte del Banco Central.

¿Se puede ser tan necio para no ver esto? La siembra de trigo comienza en pocos meses más y el productor ya tiene que tomar la decisión, y hasta la fecha las medidas gubernamentales para promover la implantación de este cultivo son inconsistentes, con promesas que nunca se concretan.

La historia que puede evitarse se va repetir lamentablemente. ¿Qué habrá que hacer para que entiendan que el campo es parte de la solución y no del problema?

(*) Presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP).