Viernes 1 de enero de 2016, 06:00

Algunas piedras en las alpargatas que necesitamos liberar

En las columnas anteriores vimos que todo plan estratégico tiene más posibilidades de ser exitoso si se basa en aprovechar y/o crear oportunidades, apoyándose en las propias fortalezas. Identificamos oportunidades concretas y analizamos cómo Argentina está dentro de los primeros cinco países del mundo en tres recursos estratégicos básicos para producir alimentos: tierra, agua y conocimiento. (1) Sin embargo hay algunas piedras arraigadas en “la alpargata” que nos impiden avanzar al ritmo deseado, desaprovechando todo nuestro potencial. ¿Intentamos sacarlas juntos?

Primera piedra: Propiedad intelectual

Somos el país de América Latina que menos patentes produce por año. Hay una muy buena creatividad de base pero algo falla algo momento del gol.

Debemos desarrollar un sistema adecuado para defender la propiedad intelectual y, además, crear el hábito de patentar y proteger lo que genera nuestra “materia gris”.

Como dato cabe agregar que las Universidades de Stanford y Harvard invirtieron en los últimos 10 años casi 60.000 MU$s en proyectos de investigación de ciencia básica y de dichas altas casas de estudios egresaron 55 Premios Nobel.

Segunda piedra: Organización productiva

Sólo si pensamos en la palabra “organización”, intuitivamente sabemos que no ocupamos los primeros lugares. Tenemos mucho para hacer en la coordinación de la cadena agroalimentaria, aunar esfuerzos para ser más competitivos, integrarnos y mejorar la infraestructura, entre otras.

Fue muy grato leer que en nuestra ciudad productores de porcinos se integraron, instalaron una carnicería y van a invertir en una fábrica de chacinados en Laplacette. Y hace años que varios productores viendo la oportunidad del negocio tienen una cadena de carnicerías de carne de cerdo en nuestra ciudad.

Un tema no menor aunque haya pasado desapercibido y hasta mal informado en diarios es el cambio del nombre del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca a Ministerio de Agroindustria, y aunque parezca una pequeñez, ya es otro el concepto.

Como afirmó nuestro presidente: Tenemos que dejar de ser “el granero del mundo”para ser el “supermercado del mundo”.

Me permito reflexionar que está bien que miremos si China crece o no y consume más proteína animal, pero antes debemos observar y tomar medidas para que los 14 millones de pobres que habitan nuestro suelo dejen de pasar hambre y puedan consumir más carne, leche, verduras, frutas, y hasta autos. El hambre destruye. El crecimiento tiene que sentirse en “en la panza” y “en el bolsillo de los más pobres”. Agrandemos la torta. No nos peleemos solo por una porción.

Tercera piedra: Falta de calidad de las Instituciones

De acuerdo al reporte que elabora anualmente el World Economic Forum, en el 2015 ocupamos el puesto 135 sobre 144 países en el pilar (rubro) Calidad Institucional, ubicándonos por debajo del promedio de Latinoamérica. No hace falta entrar en detalles.

¿Cómo nos ve el mundo? ¿Cómo mide nuestro competitividad global el World Economic Forum y cómo estamos posicionados?(2)

Si bien no hay que enamorarse de los números, lo que importa es la ubicación en el ranking y la tendencia en un indicador global donde a todos los países se los mide con la misma metodología.

Los cinco primeros lugares en competitividad global los ocupan: Suiza, Singapur, Estados Unidos, Alemania y Holanda.

Argentina ocupa el puesto n° 106 sobre 144 países. En el 2014 estábamos en el puesto n° 104 y en el 2010 en el puesto n° 100: estamos retrocediendo.

¿Cuáles son los factores más problemáticos para poder hacer negocios en Argentina?

De acuerdo a ese mismo informe los cinco primeros escollos para los negocios en nuestro país son: inflación, regulaciones al mercado cambiario, falta de acceso al financiamiento, altas tasas de impuestos y corrupción. En mucha menor medida les siguen la burocracia gubernamental ineficiente, la inestabilidad política y las regulaciones laborales restrictivas.

Si bien las debilidades expuestas son piedras grandes y angulares, lo importante es que ya no estamos dispuestos a acostumbrarnos a caminar con ellas pues tomamos conciencia que “molestan”. Por lo tanto, empezamos a sacudir los pies para poder librarnos de ellas y ya queremos, porqué no, “tecnificar” a “running” nuestras alpargatas para empezar a entrenar y correr para acceder a una mejor posición en el ranking de competitividad y conquistar el bienestar y el “bien-andar” que todos los habitantes de este rico y bendito suelo nos merecemos. ¡Hasta la próxima!

(1) ver notas anteriores de la autora en este medio. (2) http://www3.weforum.org/docs/gcr/2015-2016/Global_Competitiveness_Report_2015-2016.pdf

(*) para la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Junín (AIAJ).